Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

SUELY REZENDE, MD, PHD

Belo Horizonte, Brasil

Como jefa de la Unidad de Hematología y Oncología del hospital universitario, Suely Rezende ha dedicado muchos años al estudio y tratamiento de los coágulos de sangre. Ha escuchado infinitas historias de pacientes que han sufrido una tromboembolia venosa (TEV), pero ninguna de ellas la preparó para el momento en que su corazón empezó a latir aceleradamente y tenía problemas para respirar.

"Lo que me sucedió fue terrible", dice Suely. "Volvía en un vuelo de Lisboa a San Pablo. Se suponía que daría una charla sobre trombofilia al cabo de dos horas para una conferencia nacional de hematología. Al bajar del avión, caminé unos 50 metros y me desvanecí".

Cuando se despertó, los paramédicos del aeropuerto trataban de ayudarla.

"Al principio dije que estaba bien y empecé a caminar, pero enseguida me sentí sin aliento", cuenta Suely. "Era muy difícil respirar. Además, tenía taquicardia. Mi frecuencia cardíaca era de 130 latidos por minuto".

Los médicos debatían el diagnóstico, entonces Suely evaluó sus propios síntomas como tantas veces lo había hecho por otras personas.

"Pensé: 'Yo soy médica', y comencé a analizar los síntomas". "Decidí que se trataba de un problema cardíaco o de una embolia pulmonar (EP)", dice. "… los dos médicos del aeropuerto no podían llegar a un diagnóstico; ni siquiera pensaban en la posibilidad de una EP. Creían que estaba nerviosa o ansiosa por algo'".

En ese momento, Suely supo que tenía que actuar. Llamó a su esposo y le pidió que enviara un vehículo para llevarla al hospital.

Al llegar al hospital, los médicos descubrieron que tenía una embolia pulmonar bilateral extensa y la llevaron a la unidad de cuidados intensivos por 48 horas. Permaneció una semana en San Pablo antes de volver a su casa. Nunca dio la conferencia sobre trombofilia.

Suely no ha tenido complicaciones desde el evento en noviembre 2011, a sus 45 años, pero ahora toma precauciones especiales antes de un vuelo de larga distancia.

"Sabemos que los vuelos largos son un factor de riesgo para la trombosis venosa", dice. "Creo que fui afortunada. Hice todo lo que recomendamos no hacer a los pacientes. Estaba muy cansada viajando en clase turista. Tenía botas que me llegaban a la rodilla y no me moví para nada. Dormí durante todo el vuelo muy pegada al asiento".

Ahora, cuando tiene vuelos largos, se asegura de tomar precauciones. "No tenemos recomendaciones comprobadas con respecto a vuelos de larga distancia, pero yo uso medias de compresión para vuelos de más de seis horas", añade. "Y si es un vuelo de más de ocho horas, uso heparina. Algunas personas recomiendan anticoagulantes orales, pero yo no los he probado".

Ahora que ha sufrido en carne propia una EP y recibió un diagnóstico erróneo, Suely está aún más alerta sobre la importancia de informar no solo al público, sino también a los profesionales de la salud.

"En Brasil y otros países en desarrollo, la gente necesita mucha educación", sostiene. "A veces, es realmente difícil emitir un juicio, pero el evento que tuve fue realmente grave; no se podía pasar por alto. No solo sostengo que tenía disnea, sino que tenía todos los demás síntomas de alguien con una EP… Necesitamos mucha educación y mucha conciencia. Esto demuestra que incluso personas que deberían poder diagnosticarlo no pudieron hacerlo. Es muy fácil pasar por alto una EP. La gente no la tiene en cuenta".

Con esto en mente, es fácil imaginar un final alternativo para la historia de Suely. Si no hubiese sido por su rápida reacción, el resultado podría haber sido muy diferente.

"Podría estar muerta", dice. "Realmente no estaría aquí para contarlo". Si se tratara de una persona común, especialmente si no fuese alguien muy exigente, probablemente la habrían enviado a casa y se hubiese sentido mal algunos días más. Sin consultar a un médico que pudiera diagnosticarlo, esto provocaría terribles complicaciones, como hipertensión pulmonar crónica e insuficiencia cardíaca. Creo que existe la probabilidad de ver pacientes como este y fallar con el diagnóstico. Estos, luego, desarrollan complicaciones muy difíciles de tratar que pueden dañar sus vidas.

"Esto es grave", agrega. "En el Día Mundial de la Trombosis, necesitamos mucha conciencia, en especial para los médicos. Yo actué muy rápidamente, como les recomendamos a los pacientes. Si no me hubiesen atendido rápidamente, habría sufrido complicaciones. Tuve mucha suerte".

Suely Rezende, MD, PhD, es la jefa de la Unidad de Hematología y Oncología del Hospital Universitario y profesora adjunta en la Universidad Federal de Minas Gerais de Belo Horizonte, Brasil. También es miembro del consejo de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH, por sus siglas en inglés).

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