Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

MARY KAY BALLASIOTES

Carolina del Norte, EE. UU

Hace diecinueve años, Mary Kay Ballasiotes esperaba ansiosamente la llegada de su tercer hijo. Siendo la atareada madre de dos niños, Mary Kay no esperaba sorpresas durante el embarazo o el parto. 

Sin embargo, en un procedimiento de ultrasonido en la semana 29 de gestación, descubrieron que los ventrículos cerebrales de su bebé estaban dilatados, lo cual implicaba que tenía un embarazo de alto riesgo. Los médicos diagnosticaron una probable hidrocefalia, una afección en la que existe un exceso de acumulación de líquido cefalorraquídeo alrededor del cerebro del bebé. 

Más tarde, en la semana 35 del embarazo, Mary Kay se quebró un pie y debieron someterla a cirugía. Su médico decidió inducir el trabajo de parto la semana siguiente con la esperanza de lograr un parto vaginal. Sin embargo, no funcionó y fue sometida a una cesárea, con la intención de llevar a cabo la cirugía del pie al día siguiente.

Desafortunadamente, el dolor por la cesárea era tan intenso que debieron posponer la cirugía del pie. Como la quebradura del pie Mary Kay le impedía caminar, le suministraron heparina (un anticoagulante) para prevenir coágulos mientras esperaba la cirugía. 

Dos días después de la cesárea, y aún internada, Mary Kay comenzó a sentir dolor precordial agudo, que le dificultaba la respiración. Se lo informó al médico de guardia, pero le dijeron que no se preocupara, pues se le estaba administrando heparina. Una vez reprogramada la cirugía del pie, interrumpió la heparina el día previo a la cirugía como parte del protocolo estándar. La cirugía del pie fue exitosa y Mary Kay iba a recibir el alta para ir a casa con su bebé recién nacido al día siguiente. 

Sin embargo, algo andaba mal. Mary Kay sentía un dolor en la pantorrilla de la pierna que no había sido operada. 

"Parecía una distensión muscular con un bulto 'del tamaño de una canica'", recuerda Mary Kay. De inmediato alertó al equipo médico y le realizaron un ultrasonido en la pierna.

La mala noticia era que Mary Kay tenía una trombosis venosa profunda (TVP). Ella les recordó a los médicos el dolor precordial que había sufrido entre las cirugías. Luego de hacer estudios, los médicos descubrieron que también tenía una embolia pulmonar (EP). Sin que ella o sus médicos lo notaran, Mary Kay había desarrollado coágulos de sangre entre las dos cirugías, lo cual podría haber tenido consecuencias devastadoras. Afortunadamente, Mary Kay indicó que "sentía que algo no andaba bien". 

"Sentí que. si no hubiese informado a mi equipo médico, ellos lo habrían pasado por alto", afirma. "Si uno siente que algo no está bien, debe hacer que se controle". 

Mary Kay pasó en total 12 días internada debido a la cirugía del pie, la TVP y la EP, además del parto. Al mismo tiempo, su hija recién nacida también estaba en el hospital recuperándose de la cirugía por la hidrocefalia que, según determinaron los médicos, era consecuencia de un ictus hemorrágico que sufrió durante su desarrollo.

Luego de recibir el alta, Mary Kay describe esa época como "caótica", con un bebé recién nacido que se recuperaba de una afección grave, además de las citas médicas para el tratamiento y entendimiento de sus coágulos de sangre. Le recetaron anticoagulantes durante seis meses y el uso de medias de compresión. 

Actualmente, Mary Kay y su familia tienen una vida feliz y saludable. Pero los coágulos de sangre siempre son una gran inquietud para Mary Kay. Cuando un amigo o ser querido presenta síntomas potenciales, siempre los alienta a escuchar al cuerpo y recibir atención médica de inmediato. 

Además de su trabajo de generación de conciencia sobre los coágulos de sangre, Mary Kay es una férrea defensora y líder en ictus pediátrico, la afección que sufrió su hija hace tantos años. Fundó la Alliance for Pediatric Stroke (IAPS) en 2013 y actualmente viaja por el mundo para informar al público sobre los peligros del ictus pediátrico. Su hija Michelle, que hoy tiene 18 años, está sana y trabaja junto a su madre para generar conciencia sobre el ictus pediátrico. 

En retrospectiva, Mary Kay sostiene que aquellas épocas estresantes de su vida la ayudaron a convertirse en defensora de su propia salud, una lección que siempre le recuerda a los demás.

"Escuchen siempre al cuerpo y pregunten", dice. "Si hay algo que no parece estar bien, hablen con el médico".

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