Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

Jeffree Itrich

JEFFREE ITRICH

San Diego, California, Estados Unidos

Era el último día de un viaje de vacaciones por carretera a Albuquerque, Nuevo México. Jeffree Itrich se despertó temprano para guardar el equipaje en el automóvil para el viaje de regreso a su hogar en San Diego. Cuando se sentó en la cama e inhaló, un dolor agudo le golpeó la parte frontal del pecho, un dolor tan intenso que no podía respirar profundamente.

"Comencé a respirar superficialmente, la única manera en que podía inhalar", dice Jeffree. "No le conté a mi esposo lo que sucedía; rápidamente guardamos el equipaje en el auto y salimos a la carretera".

A lo largo del viaje de 13 horas, su esposo le preguntó con frecuencia si quería que se detuvieran para almorzar o comer algo. Ella decía que no. Solo quería llagar a su casa. La respiración superficial le estaba afectando: estaba exhausta y se cansaba más con el correr del tiempo. Varias veces su esposo comentó que no se veía muy bien y le preguntó cómo se sentía.

"No estaba bien", recuerda. "Pero también sabía que estábamos lejos de un centro de salud estándar. Era mejor seguir".

Al llegar a su casa, Jeffree fue directo a la cama.  Ya desempacaría y se encargaría de lavar la ropa por la mañana. "Tú no eres así. ¿Estás segura de que estás bien?", le preguntó su esposo. Ella le respondió que simplemente estaba cansada. El único miembro de la familia que descubrió que algo estaba muy mal fue su gato atigrado. Se acurrucó junto al pecho de Jeffree y la mantuvo calentita, cuidándola. Era un hábito que tenía desde que era un gatito. Quienquiera que estuviese herido o enfermo se volvía objeto de sus cuidados.

A la mañana siguiente, cuando se sentó en la cama, Jeffree se dobló de dolor.

"No solo seguía sintiendo un puñal atravesándome el pecho, sino que ahora otro puñal me atravesaba la espalda y las dos puntas se unían en lo profundo de mi pecho", recuerda. "Le dije a mi esposo que no me sentía bien y que me llevara a la sala de emergencias. Cuando me preguntó por qué, le conté; él se vistió a la velocidad de un rayo y salimos en unos minutos".

En la sala de emergencias, le hicieron muchos análisis. Cuando nada daba con la respuesta al dolor y la incapacidad de Jeffree para respirar profundamente, el médico de guardia pidió una tomografía. Allí se descubrió una embolia pulmonar masiva en el punto de unión entre la arteria pulmonar y los pulmones. Rápidamente le administraron heparina por suero, le colocaron un monitor cardíaco y la prepararon para transferirla a una unidad de cuidados intermedios. El médico de guardia le dijo que él hubiera preferido la unidad de cuidados intensivos (UCI) pero no había camas disponibles, por lo que organizaría cuidados de tipo intensivo en la unidad de cuidados intermedios.

El médico que iba a estar controlando a Jeffree en el otro piso pasó a verla. "Qué bueno que haya venido porque, si se hubiese quedado en su casa, su esposo se hubiera despertado por la mañana junto a una mujer muerta", dijo.

La embolia era una de las más grandes que había visto. El médico le contó a Jeffree que la mayoría de la gente no sobrevive a embolias tan grandes y agregó que corría mucho riesgo de muerte en los días siguientes.

Durante los siguientes cinco días, los médicos mantuvieron a Jeffree sedada, con anticoagulantes y conectada a dispositivos de monitoreo de todo tipo. Al quinto día, el equipo determinó que podía irse a su casa, advirtiendo que todavía no estaba fuera de peligro. Las siguientes semanas y meses serían críticos para ella. Su suerte podía revertirse en cualquier momento.

Unos días más tarde, cuando visitó al neumonólogo en la clínica, el médico le mostró el lugar donde se había originado el coágulo (una TVP) en el muslo, probablemente por estar tanto tiempo sentada en el automóvil de camino a Albuquerque, y cómo se había trasladado por el sistema venoso a través del corazón hasta la arteria pulmonar. Comenzó a manifestarse durante los últimos días del viaje de regreso.

"Eché un vistazo al póster del cuerpo humano que mostraba el sistema venoso", recuerda. "Le pregunté al médico: 'Si algo tan grande me atravesó el corazón, ¿por qué no sufrí un infarto de miocardio y morí en el viaje de regreso?'"

La respuesta la sorprendió. "Esa es una pregunta que deberá hacerle a Dios y mi trabajo es asegurarme de que no vuelva a tener que preguntármelo".

Durante los meses siguientes, Jeffree hizo rehabilitación, volvió a trabajar un día por semana, luego dos, tres, hasta que pudo volver a trabajar a tiempo completo. A los cuatro meses, aproximadamente, una gammagrafía pulmonar mostró que el coágulo casi había desaparecido. También mostraba que el área funcional del pulmón era de aproximadamente un 60 % del pulmón no lesionado.

"Hubo un tiempo en que pensé que quedaría débil para siempre", dice. "Y si bien tuve muchos desafíos, finalmente pude respirar, moverme y hacer ejercicio como antes. No siempre tengo la resistencia que tenía antes de la EP, pero no me importa. Estoy viva". 

WORLD THROMBOSIS DAY
Powered by Translations.com GlobalLink OneLink Software