Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

EMMA PETERS*

Ámsterdam, Países Bajos

En septiembre de 2011, a los 29 años, Emma Peters se quebró un hueso del pie, por lo que debieron enyesarle la pierna. Tras colocarle el yeso, el médico le suministró una dosis preventiva de heparina que debía tomar diariamente. Le explicó que el medicamento ayudaría a prevenir la posibilidad de una trombosis venosa profunda (TVP), una afección que puede desencadenarse por el uso de un yeso.

"Como soy muy consciente sobre la salud, cuando el médico me informó sobre la TVP, recurrí al 'Dr. Google' para buscar y conocer sobre los síntomas de la TVP, por si acaso", dice Emma.

Le quitaron el yeso una semana después, pero, transcurridos un par de días, Emma comenzó a sentir calambres progresivos en la pantorrilla.

"Había leído que uno de los síntomas de la TVP eran los calambres en la pantorrilla, por eso fui directo al hospital, donde me realizaron análisis de sangre y un ultrasonido, que mostró que había tres coágulos de sangre medianos en la zona de la pierna donde había tenido el yeso", dice.

Para tratar los coágulos, el médico le recetó inyecciones de anticoagulantes y luego warfarina. Emma debía hacerse análisis de sangre frecuentes para evaluar los resultados del tratamiento. Una semana después del diagnóstico de TVP, comenzó a tener dolor en el pecho, entonces descubrieron que tenía una EP muy pequeña.

"Es importante que el índice INR (tiempo de protombina) se mantenga dentro de un rango específico durante el tratamiento; si está fuera de rango, puede haber otra TVP o una hemorragia interna. Mis análisis de sangre rara vez estaban dentro del rango normal, así que era necesario ajustar la dosis de warfarina continuamente", recuerda Emma.

Por suerte, luego de tres meses de tratamiento, los coágulos de sangre habían desaparecido. Después de su recuperación, le sugirieron a Emma someterse a un análisis de ADN para comprobar la existencia de trombofilia, que indica una predisposición genética al desarrollo de coágulos de sangre. Los resultados confirmaron la trombofilia, algo bastante común. Esto significa que, al momento de la lesión, Emma tenía tres factores de riesgo que causaron la TVP: la trombofilia genética, el yeso en la pierna y el uso de anticonceptivos.

"Estaba tomando píldoras anticonceptivas que están vinculadas al desarrollo de coágulos de sangre y yo no lo sabía", dice Emma.

Sin embargo, tras la desaparición de los coágulos de sangre, por varios meses la recuperación de Emma no fue absoluta.  Emma comenzó a sufrir lo que se conoce como síndrome postrombótico (SPT), una complicación a largo plazo de la TVP que es bastante frecuente.

"Cada vez que salía a caminar o hacía ejercicio con las piernas, sentía exactamente el mismo dolor que había tenido con la TVP", explica Emma. "Obviamente, esto me alarmó, y entonces, por consejo de mi médico clínico, volví al hospital para que me hicieran análisis de sangre y un ultrasonido. Esto ocurrió tres o cuatro veces durante el primer año luego de la TVP. Por suerte, el dolor comenzó a disminuir con el tiempo y pude empezar a hacer actividades normalmente".

En retrospectiva, Emma está contenta de que sus médicos tomaran la medida preventiva de inyectarle heparina, pero desearía que también le hubiesen informado sobre los signos y síntomas de la TVP en aquel momento. Como profesional de asuntos públicos en el sector de la salud, Emma conoce la importancia de comunicar el mensaje adecuado.

"Los médicos estaban bastante seguros de que, al recibir las inyecciones profilácticas, yo no iba a desarrollar TVP, por lo que no me advirtieron acerca de los signos y síntomas en caso de que yo fuera una de las desafortunadas personas que forman coágulos a pesar de recibir heparina", dice. "Como yo misma me había informado, fui capaz de reconocer los síntomas y pude actuar ante su aparición".

Gracias a su propia investigación proactiva, Emma fue capaz de garantizar que el tratamiento se iniciara antes de que fuera demasiado tarde. Al igual que otros sobrevivientes de TVP, Emma puede apreciar el lado positivo de haber superado la enfermedad. Tras descubrir la trombofilia, su padre también se hizo un análisis de ADN antes de una cirugía de rodilla y descubrió que tenía la misma enfermedad. El diagnóstico ayudó a los médicos a planificar su recuperación de manera más eficaz.

Emma ha compartido su historia con amigos, con la esperanza de que pueda ayudar a otros a tener mayor conciencia sobre los factores de riesgo y los signos y síntomas de la TVP. Emma hace hincapié en que muchos de los factores de riesgo corresponden a personas de cualquier edad.  

"Cuando lo cuento, la gente con frecuencia se sorprende", dice. "Piensan que la TVP afecta a personas mayores. El problema con la TVP es que puede afectar a personas de cualquier edad y, si uno no conoce los síntomas y no actúa, puede ser mortal. Hace falta generar mayor conciencia".

*Emma Peters es el seudónimo de una paciente que desea permanecer anónima.

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