Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

Alyce clark

Reino Unido

Alyce Clark vive para la equitación. "Es todo lo que siempre quise hacer", dice. 

Alyce Clark, de 26 años, adora los caballos desde que era niña. Incluso ha participado de competencias en su comunidad. Los caballos son su verdadera pasión.

Pero una noche fría de 2010, la vida de Alyce cambió para siempre. Tenía tan solo 19 años y esperaba tener una noche tranquila con sus padres y su hermano. 

Cuando empezaba a bajar las escaleras, se sintió mareada, como si estuviera por desmayarse. Y luego describe cómo el mundo se volvió negro. Se despertó al pie de la escalera, rodeada de sangre y con quemaduras de alfombra por todo el cuerpo. 

"Tenía el corazón muy acelerado", recuerda. "Mi mamá me decía que me calmara, pero yo le dije que no podía".

Mientras su familia esperaba que la ambulancia llegara a su hogar en una zona rural, el cuerpo de Alyce se iba apagando lentamente. No podía moverse y vomitaba reiteradamente. Cuando llegaron los paramédicos, le suministraron oxígeno y la llevaron al hospital debido al alto nivel de azúcar en sangre y a la frecuencia cardíaca rápida. De camino al hospital, Alyce recuerda haber sentido un "dolor atroz" en el pecho, el estómago y la espalda. 

Como supo más tarde, había sufrido una embolia pulmonar (EP) masiva bilateral y entró en paro cardíaco. Desde que la recogió la ambulancia hasta su internación en el hospital, Alyce sufrió en total siete paros cardíacos, un ictus y perdió cinco unidades de sangre.

Los médicos temían lo peor y les informaron a los padres que podría tener un daño permanente a causa de la falta de oxígeno por el ictus y los paros cardíacos. El equipo de salud preparó a la familia ante la posibilidad de encontrar "otra Alyce" cuando despertara. 

Pero, milagrosamente, Alyce no sufrió daños cerebrales e inició una recuperación saludable. Pasó en total dos semanas en el hospital y la mitad de ese tiempo estuvo sedada. 

A medida que se fue recuperando, el médico le dijo que tenía un trastorno sanguíneo. Tras el alta del hospital, comenzó a tomar un anticoagulante. También supo que tenía un orificio en la cámara cardíaca, que cerraron quirúrgicamente unos años más tarde. 
Alyce actualmente visita una vez al año a un especialista en Londres y recibe un tratamiento continuo para prevenir futuros coágulos.

"Cuando voy a ver al médico, siempre soy la paciente más joven", dijo Alyce. "Al principio, me parecía tan deprimente". 

Luego de esta experiencia, le prohibieron montar a caballo y tenía miedo de quedarse sola o salir con sus amigos. Temía sufrir otra EP. Alyce describe esos primeros años como una época difícil en la cual trataba de entender su experiencia y las consideraciones médicas que debería mantener el resto de su vida.

Hoy, más de seis años después de aquella noche aterradora, Alyce vive la vida con una perspectiva nueva. Cuando toma un nuevo medicamento o píldora, verifica siempre los efectos secundarios y factores de riesgo. Se considera a sí misma su mejor defensora en la atención médica.

También atribuye su perspectiva positiva a su nuevo caballo, Dita, que monta todos los días y con el que hasta compite a nivel local. 

"Mi caballo Dita ha sido incondicional para mí. Cuando las cosas han estado muy mal, ella hace que todo mejore", dijo. "Dicen que los caballos son sanadores y yo estoy completamente de acuerdo". 

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