Día Mundial de la Trombosis

Movimiento global del Día Mundial de la Trombosis

Historias personales

Adriel Helms

Ohio, Estados Unidos

"Me daba cuenta de que esto era grave, incluso luego de que todos mis médicos lo pasaran por alto". 

Así es como Adriel Helms, de 32 años, recuerda su experiencia con la trombosis. Adriel Helms, una mujer joven que solía ser enérgica y saludable, se encontró hospitalizada más de tres veces en un período de siete años. 

Todo comenzó en 2005, cuando Adriel tenía 21 años y estaba en trabajo de parto. Cuando le administraron la epidural, accidentalmente le pinzaron el nervio ciático en la pierna izquierda. Unos días después, cuando ella y su hija recién nacida habían vuelto a casa, Adriel recuerda que sentía que algo no estaba bien.

"Sentía como un dolor en la pierna que no cedía", dijo. "No podía sentir la parte externa de la pierna en absoluto".

Como el dolor empeoraba, Adriel le contó a la enfermera que la controlaba a domicilio quien, luego de revisar la pierna, le aconsejó buscar atención médica de inmediato. La enfermera le dijo que probablemente se tratara de un coágulo de sangre. Adriel sostiene que, en ese momento, ni siquiera sabía qué era un coágulo de sangre ni cuán grave podía ser.

Su médico le descubrió dos coágulos de sangre en la pantorrilla, afección denominada "trombosis venosa profunda", y debió quedarse cuatro días en el hospital. El equipo de atención médica le informó que los coágulos de sangre probablemente se desarrollaron durante el trabajo de parto, cuando le pinzaron el nervio ciático. Le recetaron un anticoagulante durante seis meses y tuvo una recuperación aparentemente saludable.

Seis años más tarde, Adriel se despertó una mañana con grandes hematomas en los muslos y en una espinilla. Tras realizarse análisis de sangre completos, su médico le diagnosticó factor V Leiden, un trastorno de coagulación hereditario. 

Al año siguiente, en 2012, Adriel padeció un dolor en la pierna derecha. Pero había algo distinto: nunca había sentido dolor en esa zona de la pierna. También era recurrente, pero no tan acuciantemente doloroso como las experiencias anteriores. 

Lo recuerda muy bien porque era la noche del cumpleaños de su hija, que acababa de cumplir siete años. Cuando llegó al hospital, el médico pensó que era solo una distensión muscular y la envió de vuelta a casa.

Pero Adriel supo que algo andaba mal cuando se despertó la noche siguiente con un "dolor punzante" del lado derecho del pecho. Recuerda haber tenido gran dificultad para respirar. 

El coágulo de sangre se había desplazado desde la pierna hasta los pulmones, ocasionando una embolia pulmonar (EP) muy grave. El médico encontró partículas de coágulos por todo el pulmón derecho. 

Si bien toma medicación de por vida, Adriel se considera afortunada de estar viva. Es una atareada madre de dos hijos, trabaja como fotógrafa profesional y en una escuela primaria. También aboga por que se realicen pruebas de detección de trastornos de coagulación en mujeres embarazadas.

Desde aquel momento ha hecho varios ajustes en su estilo de vida para ayudar a prevenir el riesgo de desarrollar futuros coágulos de sangre. Ahora usa medias de compresión en viajes largos, hace pausas para moverse mientras está trabajando y ya no fuma. 

"No importa la edad. No importa si uno es una persona activa o si está todo el día sentado en una oficina", explica Adriel. "Cualquier persona puede tener coágulos de sangre. Uno tiene que ser su propio defensor".

 

 

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